Pueblos blancos desde Ronda en coche
Dos días sin prisa por los pueblos blancos al noroeste de Ronda: Setenil bajo la roca, Olvera y su castillo, Zahara junto al embalse. Aparca a las afueras y entra a pie.
Día a día
Ronda → Setenil → Olvera
Sal de Ronda a primera hora y pon rumbo norte por carreteras menores tipo CA-4222: media hora de asfalto estrecho y tranquilo entre olivares y campos de cereal hasta Setenil de las Bodegas. Merece la pena madrugar: las calles Cuevas del Sol y Cuevas de la Sombra, con hileras enteras de casas encajadas bajo las viseras de roca que excavó el río Trejo, lucen más con la luz rasante de la mañana y se llenan de visitantes a partir de media mañana. No intentes entrar con el coche hasta el casco antiguo: el tramo final se estrecha hasta el ancho justo de un turismo, así que aparca en las zonas señalizadas de la parte alta del pueblo y baja a pie. Calcula un par de horas para recorrer las calles escalonadas, subir a los miradores y tomarte un café bajo la roca. Desde Setenil continúa hacia el noroeste por la CA-9106 en dirección a Olvera, cuyo castillo árabe y la iglesia vecina coronan un peñón calizo que se distingue desde kilómetros de distancia. La carretera ondula por uno de los mares de olivos más densos de Andalucía. En Olvera, deja el coche en la parte baja y sube andando al castillo para disfrutar de una panorámica de 360 grados sobre la sierra; después estira las piernas en la Vía Verde de la Sierra, el antiguo trazado ferroviario convertido en camino para bicis y senderistas que arranca aquí mismo. Duerme en Olvera y disfruta del pueblo cuando se marchan los excursionistas.
Nota de conducción: El último km a Setenil es demasiado estrecho para un SUV: aparca en las zonas señalizadas de la parte alta del pueblo y baja a pie.
Olvera → Zahara → Ronda
Despídete de Olvera desde la explanada del castillo y conduce hacia el oeste, unos cuarenta minutos pasando por Algodonales, hasta Zahara de la Sierra. La llegada es la más espectacular del viaje: el pueblo aparece de pronto apilado contra su peñón, bajo una torre del homenaje de origen medieval, con el embalse Zahara-El Gastor de color turquesa a sus pies. Para en los miradores señalizados de la orilla antes de entrar: la luz sobre el agua es mejor antes del mediodía y, en julio y agosto, conviene hacer los paseos temprano porque las calles blancas reflejan el calor con fuerza por la tarde. Aparca en la carretera de acceso, a la entrada del pueblo, en lugar de meterte por las cuestas estrechas junto a la iglesia, y sube a pie hasta la torre para abarcar de un vistazo toda la Sierra de Grazalema. Para volver a Ronda, si te gustan las carreteras de montaña toma la CA-9104 por el puerto de las Palomas hacia Grazalema: una escalera de horquillas que trepa por encima de los 1.100 metros, con un mirador en lo alto donde los buitres leonados planean en las térmicas. Sube y baja en marchas cortas, frena antes de las curvas y no dentro de ellas, y deja espacio de sobra a los ciclistas. Desde Grazalema, la A-372 te lleva hacia el este entre alcornocales de vuelta a Ronda, justo cuando la luz de la tarde dora el Tajo.
Nota de conducción: La CA-9104 por el puerto de las Palomas encadena horquillas muy pronunciadas: usa marchas cortas en subida y bajada y evítala con niebla o de noche.
Distancia
240 km en total · 2 días
Temporada
Mar–Nov
Dificultad
Media
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